Luego de que en febrero pasado se notificara a las partes implicadas en el caso "Clarín", el cierre del arbitraje en el Centro Internacional para el Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), hoy se conoció finalmente el fallo que obliga al Estado de Chile a pagar 16 millones de dólares a Víctor Pey y a la fundación española Salvador Allende.
El Ciadi, organismo dependiente del Banco Mundial, analizó la demanda interpuesta por Pey -amigo personal del ex Presidente Salvador Allende-, quien se declaró como propietario del periódico "Clarín", confiscado por el régimen militar y demandó en 1997 al Estado de Chile por US$ 515 millones.
El fallo obliga a Chile a pagar 10 millones de dólares y también intereses desde abril de 2002, más los gastos del demandante en el CIADI y en su equipo jurídico, que encabeza Joan Garcés, quien dirige la fundación española Salvador Allende y fue asesor de Allende durante la Unidad Popular.
Cabe destacar que hasta 2002, el Estado de Chile era representado por el abogado Roberto Mayorga, quien siempre alegó la incompetencia del CIADI para conocer de la causa.
El argumento de Mayorga era que el centro internacional sólo falla temas de inversión extranjera, y el "Clarín" no se consideraba como tal, pues aunque Pey tenía nacionalidad española, también gozaba de la chilena.
Además, el Estado, cuyo equipo de defensa es coordinado ahora por Jorge Carey, asegura que ya pagó la indemnización correspondiente, cerca de U$10 millones, a los familiares de Darío Saint-Marie, fundador del periódico.
Los beneficiados se ampararon en la ley de reparación de 1998 (19.568), pero Pey no quiso hacer el reclamo por esa vía, porque le impedía cobrar daño moral y lucro cesante y recurrir adicionalmente a cualquier instancia arbitral.
Por otra parte, Víctor Pey asegura que Saint Marie, le vendió las acciones del periódico, hecho que aún no podido ser establecido por la justicia.
En esa línea, Pey no sólo solicitó la indemnización por la confiscación de su propiedad, sino también por el concepto de "lucro cesante", es decir, por el dinero que dejó de recibir como consecuencia de la confiscación del periódico.
Luego de que en febrero pasado se notificara a las partes implicadas en el caso "Clarín", el cierre del arbitraje en el Centro Internacional para el Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), hoy se conoció finalmente el fallo que obliga al Estado de Chile a pagar 16 millones de dólares a Víctor Pey y a la fundación española Salvador Allende.
El Ciadi, organismo dependiente del Banco Mundial, analizó la demanda interpuesta por Pey -amigo personal del ex Presidente Salvador Allende-, quien se declaró como propietario del periódico "Clarín", confiscado por el régimen militar y demandó en 1997 al Estado de Chile por US$ 515 millones.
El fallo obliga a Chile a pagar 10 millones de dólares y también intereses desde abril de 2002, más los gastos del demandante en el CIADI y en su equipo jurídico, que encabeza Joan Garcés, quien dirige la fundación española Salvador Allende y fue asesor de Allende durante la Unidad Popular.
Cabe destacar que hasta 2002, el Estado de Chile era representado por el abogado Roberto Mayorga, quien siempre alegó la incompetencia del CIADI para conocer de la causa.
El argumento de Mayorga era que el centro internacional sólo falla temas de inversión extranjera, y el "Clarín" no se consideraba como tal, pues aunque Pey tenía nacionalidad española, también gozaba de la chilena.
Además, el Estado, cuyo equipo de defensa es coordinado ahora por Jorge Carey, asegura que ya pagó la indemnización correspondiente, cerca de U$10 millones, a los familiares de Darío Saint-Marie, fundador del periódico.
Los beneficiados se ampararon en la ley de reparación de 1998 (19.568), pero Pey no quiso hacer el reclamo por esa vía, porque le impedía cobrar daño moral y lucro cesante y recurrir adicionalmente a cualquier instancia arbitral.
Por otra parte, Víctor Pey asegura que Saint Marie, le vendió las acciones del periódico, hecho que aún no podido ser establecido por la justicia.
En esa línea, Pey no sólo solicitó la indemnización por la confiscación de su propiedad, sino también por el concepto de "lucro cesante", es decir, por el dinero que dejó de recibir como consecuencia de la confiscación del periódico.

Su muerte en Madrid el 16 de febrero de 1982, no fue noticia en Chile. Veintiséis años más tarde, su testamento hasta ahora secreto y la misteriosa desaparición de las Memorias que Darío Sainte Marie escribía al momento de su muerte, son rescatados por CIPER en la víspera del fallo del CIADI que zanjará la millonaria indemnización por la expropiación de su máxima creación, el diario Clarín, el de mayor circulación en Chile hasta el golpe de Estado. La polémica repartición de sus bienes españoles -entre ellos seis departamentos en Marbella y Madrid avaluados hoy en unos 3 millones 200 mil euros- también incluía el mandato sobre dos cartas manuscritas de Allende a Volpone, las que Sainte Marie pidió que fuesen entregadas a Fidel Castro. Vea los documentos del testamento de Volpone
Por Francisca Skoknic, CIPER
El 16 de abril de 1984, en una céntrica calle de Madrid, el notario español Domingo Irurzun Goicoa dio por fin el acuerdo para la repartición de los bienes de Darío Sainte Marie, según lo estipuló en su testamento que CIPER revela hoy a sus lectores. Habían transcurrido más de dos años desde su muerte, un intervalo en el que se sucedieron múltiples rencillas y polémicas y un misterioso hecho: la desaparición de las hasta ahora desconocidas Memorias que Volpone escribió hasta sus últimos días, así como de todos sus libros, correspondencia y manuscritos, los que guardaba en su departamento madrileño.
La decisión final sobre la repartición de sus bienes la había legalizado ante el notario madrileño Francisco Javier Monedero Gil el 28 de marzo de 1979, siete años después de que llegara abrumado a un Madrid aún dominado por Franco. Siete años en los que muchas cosas habían cambiado, empezando por la separación con su esposa, Carmen Kaiser. Pero no sólo eso. En uno de sus anteriores testamentos, aparecen como albaceas Salvador Allende y Eduardo Frei Montalva. Y en otro, nombra como abogado partidor de la sociedad conyugal a Carlos Altamirano Orrego. Pero lo más importante fue siempre quién se quedaba como custodio de sus hijos.

En el testamento que hizo en 1979 –obtenido por el periodista John Dinges, codirector de CIPER, tras una solicitud de información oficial-, y con el que invalidó todos los anteriores, no hay políticos. La albacea que eligió fue la abogada Aranzazu de Sasía Rodríguez, esposa del periodista Carlos Alberto Cornejo, padrino de su hijo menor, Jean Paul Sainte Marie, e hijo de uno de sus amigos de infancia. Y como administrador, Francisco Carraledo y Peñalver, Paco, un ex policía que trabajó como mayordomo y asistente personal de Volpone en Madrid.
En el documento notarial, Sainte Marie no hace ni una sola mención a Clarín. Para algunos, eso prueba que para entonces reconocía que la venta de su diario a Víctor Pey estaba saldada. En todo caso, tampoco hace referencia a su casa en Reñaca –que su mujer Carmen Kaiser salvó de manos de los militares y traspasó a su nombre- ni a sus residencias en Cajón del Maipo y calle Dieciocho, expropiadas por la dictadura.
Lo extraño de su testamento es la cláusula especial en la que estipula que su amigo Carlos Alberto Cornejo, periodista de Clarín, “entregará a don Fidel Castro las dos cartas manuscritas que dirigió don Salvador Allende al testador, como aporte a la constante histórica del rol que cumplió el diario Clarín durante el largo proceso político que instauró constitucionalmente el gobierno de la Unidad Popular en Chile“.
Lo que sí queda claro es que Darío Sainte Marie recibió en Madrid una gran cantidad de dinero. El testamento madrileño consigna bienes por 24 millones 417 mil 559 pesetas de la época (US$ 168 mil de entonces), lo que equivale a 331 mil euros de hoy (US$ 515 mil). Gran parte del dinero lo tenía invertido en una decena de departamentos ubicados en el corazón de Madrid y en el balneario top de Marbella. Buen ojo para el negocio inmobiliario tenía Volpone: hoy, gracias al boom inmobiliario español, esas propiedades se han valorizado notablemente y una sola vale más que el total del dinero que Volpone invirtió entonces.
Un departamento de 183 metros cuadrados en la planta baja del edificio Edén Roc 1 en Marbella, fue la primera compra inmobiliaria de Sainte Marie en España un año después de dejar Chile. El inmueble, ubicado justo frente al Paseo Marítimo del balneario, tenía dos dormitorios, terraza y estacionamiento.
En mayo de 1975 adquirió los cuatro departamentos donde vivió con sus hijos hasta que murió en 1982. Todos estaban en el sexto piso del edificio Centro Colón de Madrid, cerca del Paseo La Castellana, en el número 16 de la calle del Marqués de la Ensenada. Actualmente, un departamento de 60 m2 en el mismo edificio se vende en 612 mil Euros.
Además de la excelente ubicación, el edificio Colón tiene la gracia de que está muy bien equipado –con restaurante y lavandería-, pues funciona como una suerte de apart hotel. Volpone tenía además un estacionamiento en el mismo edificio.
Por esa misma fecha compró un pequeño estudio de 37 m2, en la calle Otero de Madrid. Un par de años más tarde, en noviembre de 1977, volvió a invertir en Marbella, en dos departamentos de 160 m2 cada uno en el piso 17 del edificio Diana. Ese mismo mes, Volpone compró otros dos departamentos –de 74 m2 y 151 m2- con sus respectivos estacionamientos en el complejo Marbella 2.000, ubicado en la avenida Duque de Ahumada, justo frente al muelle. Hoy, pisos similares están avaluados en 355 mil y 490 mil Euros respectivamente.
Pero no todo eran inversiones inmobiliarias. De acuerdo al testamento, al momento de su muerte tenía varias cuentas en el Banco Hispano Americano de Madrid (hoy Banco Santander) por 744 mil pesetas, 3.436 dólares y 10.746 marcos alemanes, además de un depósito a plazo por 55.272 dólares. En el Banco Español de Crédito de Málaga guardaba 55 mil pesetas y tenía además acciones de Indus S.A. equivalentes a 2,6 millones de pesetas. Y su joyita: un auto Jaguar avaluado en 50 mil pesetas y que manejaba su chofer.
El testamento causó más de un conflicto entre sus herederos. De partida, Volpone quiso excluir a su esposa Carmen Kaiser “por haber contraído dicha señora nuevo matrimonio civil en un país indeterminado de América del Sur, por lo cual no la considera legítima y, a mayor abundancia, la deshereda en todos los derechos que pudieran corresponderle”.

Esta declaración revela el estado en que quedó su relación con Carmen Kaiser tras la separación. Quienes lo frecuentaron en esa época dicen que estaba muy herido, que temía que la derecha aprovechara el que su mujer tuviera otro hombre para atacarlo. Además, la nueva pareja de Kaiser era derechista, camionero y sobrino de la esposa del almirante y miembro de la Junta Militar, José Toribio Merino. Y que por todo eso se fue a España.
Carmen Kaiser desmiente estas versiones y asegura que el quiebre no fue traumático. Afirma que ella viajó en numerosas ocasiones a Madrid y se hospedaba en uno de los departamentos del Centro Colón junto a sus hijos. A veces pelearon, admite, pero luego se arreglaban. Al momento de escribir los protocolos de Estoril, Sainte Marie la incluyó como destinataria de una renta vitalicia que se contempló como una alternativa del acuerdo, pero no se concretó.
Lo cierto es que la cláusula en que Volpone desheredaba a su ex mujer, Carmen Kaiser, no se pudo cumplir. Y ello porque no se acreditó el segundo matrimonio contraído por Kaiser con Tito Rosenkrans. La abogada Aranzazu de Sasía, albacea de Sainte Marie y esposa de Carlos Alberto Cornejo, quienes estuvieron hasta el minuto final junto a Sainte Marie, afirma a CIPER que incluso se pagaron investigaciones privadas para encontrar el certificado del segundo matrimonio de Kaiser. Para ello se contaba con el testimonio de su hija Dorotea, quien aseguró que viajó junto a su madre y su pareja a Uruguay o Paraguay –no recordaba con certeza- donde se realizó el trámite. Pero en ninguno de los dos países fue hallado.
Sí se dejó constancia de que en diciembre de 1975 ambos habían cambiado la figura de sociedad conyugal a separación de bienes.

No fue la única cláusula de la última voluntad de Volpone que no se cumplió: “El testador designa legatario de su correspondencia personal, informes, papeles y libros a don Carlos Alberto Cornejo”. El periodista falleció el 23 de mayo de 2003 en Madrid. Su viuda, Aranzazu de Sasía, relata hoy desde su despacho jurídico en Madrid:
-Cuando murió Darío, pasó algo igual que en la película Zorba el griego: a los pocos días no quedó nada en el departamento en el que murió. Se llevaron todo, hasta los adornos. Nunca supimos qué pasó con sus libros, cartas y documentos. Los documentos nunca aparecieron. Por esa razón, Carlos no pudo cumplir con la cláusula en que Darío le pedía que le entregara a Fidel Castro las dos cartas manuscritas de Salvador Allende.
Entre esos legajos de documentos deberían haber estado sus Memorias. Alberto Jerez asegura: “Creo que alcanzó a escribir 600 páginas…”.
Aranzazu de Sasía revela además que más tarde se logró abrir una caja de seguridad que Volpone dejó en el Banco Hispanoamericano (hoy Santander). “Cuando Darío descubrió en Chile que su mujer tenía otra pareja, le incautó todas las joyas y las depositó en esa caja de seguridad en Madrid. Como albacea fui testigo de su apertura. Las joyas fueron inventariadas y se subastaron en la casa de remates española Durán. Todo se hizo con notarios y con todos los certificados. La familia recibió el producto de la subasta”.
Finalmente, Carmen Kaiser, sus hijos Carmen Dorotea, Carmen Paola, Carmen Verónica y Jean Paul; además de Francoise, la hija de Carlos Darío Sainte Marie Kaiser (muerto en 1990), recibieron parte de la herencia.
El hijo de los Cornejo-De Sasía también fue incluido por Volpone (era su ahijado) como beneficiario de la herencia, así como Francisco Carralero-Peñalver. Los bienes españoles de Sainte Marie fueron repartidos en 1984, pero la posesión efectiva se realizó en Chile un año más tarde en el 2º Juzgado Civil de Santiago. El inventario de bienes inmuebles consideraba una propiedad en Amunátegui del 232 al 256 y la casa de San José de Maipo. Esta última le fue devuelta a su familia por el Ministerio de Bienes Nacionales a través del decreto 174 de 2001, aunque ya la ocupaban desde comienzo de los ‘90.
La familia Sainte Marie también debió compartir estos bienes con Julián Cornejo y la sucesión de Carralero-Peñalver. En diciembre de 2003, los Sainte Marie, a través de la Sociedad Inmobiliaria e inversiones Refugio de Lagunillas, compraron en $26 millones la parte de los herederos españoles de Volpone.
Sin embargo, sus herederos parecen haber sacado poco provecho de la herencia. Carmen Kaiser asegura que por apuros económicos prácticamente “regaló” su parte. “Debía pagar 1 millón de pesetas mensual de administración, ¿y con qué pagaba si no teníamos ni con qué comer? Los vendimos mal para pagar las deudas. Al final, no quedó nada”, asegura.
Vea todos los documentos del testamento de Volpone:
Testamento de Volpone, páginas 1 a 11
Testamento de Volpone, páginas 12 a 13
Testamento de Volpone, páginas 14 a 20
Testamento de Volpone, páginas 21 a 31
Testamento de Volpone, páginas 32 a 42
Testamento de Volpone, páginas 43 a 53
Testamento de Volpone, páginas 54 a 58
Además
La vida al límite de Darío Sainte Marie, creador de Clarín
Casa de Piedra: el secreto lugar de juerga y tortura de la DINA
Por qué la Concertación bloqueó el resurgimiento del Diario Clarín
Qué gran general era tu Padre
En una larga misiva, Miria Contreras, la Payita, le relata a la hija de Salvador Allende lo ocurrido en Chile tras el golpe militar. La cruenta narración entrega un listado de hechos que, sin duda, reflejan el clima de vilencia que se vivía en el país y la cercanía que había entre ambas mujeres. En una parte de la carta, la Payita le dice: "Qué gran general era tu padre. Si hubieses oído cómo daba las órdenes y con que tranquilidad y valentía hacía frente a los acontecimientos. Todos estábamos admirados. Él dirigió toda la operación bazooka y cuando le voló la parte superior al tanque fue su mejor momento".
(FUENTE: THE CLINIC)
(RESUMEN)
Querida Tati (1):
Han pasado ya dos meses desde aquel terrorífico día, pero para mí han sido como años. No sé si estás enterada de la muerte de mi hijo Enrique (2). A él junto con Bruno (3) y los otros compañeros del GAP que venían conmigo desde Cañaveral a La Moneda me los tomaron prisioneros en la Intendencia, y a pesar de todos los esfuerzos que hicimos para que los libertaran, fue imposible, pues ya en esos momentos Mendoza (4) se había apropiado de la radio y tomaba el mando de Carabineros.
Todavía no me explico cómo fue que me dejaron correr hacia el garage para llamar pidiendo ayuda. Cuando corrí a la puerta de calle Moneda venía llegando el edecán Grez (5), a quien le pedí que me acompañara a la Intendencia, pero no quiso hacerlo (Hoy está de edecán de Merino). Tampoco pudo hacer nada el general Sepúlveda (6) y tu padre le pidió al Gral. Urrutia (7) que fuera personalmente a tratar de sacarlos, pero fue imposible.
Días después supe que desde ahí los habían trasladado al garage del subterráneo de la Plaza de la Constitución para trasladarlos después al Estadio Chile. En una de las casas en que me alojaron durante el primer mes, supe por uno de los vecinos, un médico que también estuvo detenido allí -el pobre estaba bastante mal, casi trastornado por todo lo que le había tocado ver allí-, que las torturas y brutalidades que le hicieron a un grupo del GAP ahí presente eran algo horrendo. Isabel (8) me escribió contándome que Enriquito había muerto peleando (tenía 3 balazos), pues algunos habían podido arrancarse de la Intendencia. Ojalá que así haya sido, pero casi estoy cierta de que lo mataron en el Estadio junto con los demás. A Max (9) yo lo había dejado en Tomás Moro para que ayudara en la defensa allí. Menos mal que Rubén lo vio cuando ya todos se iban y lo alcanzó a sacar.
Algunos amigos lo estuvieron escondiendo durante más de un mes, hasta que un tío lo metió a la Embajada Francesa, donde está esperando el salvoconducto para salir. Yo creí que eso resultaría luego, pero parece que han puesto muchos inconvenientes. Isabel no quiere de ninguna manera irse, dice que su obligación es quedarse aquí. Les han allanado el departamento varias veces y les robaron todo. Hacían grandes bultos y les ponían el título de "Allende", para explicar a los vecinos que eran armas que sacaban de allí.
Esta semana salieron como 600 detenidos del Estadio Nacional y fueron trasladados a la Oficina Salitrera Chacabuco (110 kilómetros al interior de Antofagasta).
Cada día aparece una lista en los diarios de 5 a 10 extremistas a quienes se les aplicó la ley de la fuga. Los allanamientos han sido monstruosos, especialmente porque el objetivo que persiguen es amedrentar a la gente para que no nos ayude.
A la gente que me alojó, salvo a tres, no los había visto nunca en mi vida, pero la persona que me conectó era masón, de la misma logia de tu padre, y por cariño y respeto a él se hizo cargo de mí llevándome todas las noches a un lugar distinto para que no me ubicaran.
Al fin, cuando ya no teníamos donde hacerlo, empezó a tratar de conseguirme una embajada. Menos mal que Isabel pudo hacer el contacto, de modo que ya debes imaginarte dónde estoy. La idea es que nadie me ubique, así que no me dejan ni asomar la nariz.
Estaba muy metida, pues no sólo tenía su JAP, de modo que los comunistas la escondieron, pero la allanaron varias veces. Además, la muerte de Enriquito terminó con su resistencia. Tú sabes que quería a mis hijos igual como a los propios. .
Toda esta explicación como prólogo es para que conozcas mi estado de ánimo. Trato de seguir adelante y sacar fuerzas de mi flaqueza. Es difícil, pero lo conseguiré. El sábado de tu cumpleaños, tu padre se reunió al almuerzo con el Gral. Prats (17) y Flores (18) hasta las 8 PM. y me hizo citar para el domingo a las 10:30 al PC, y a las 12 del día a Pinochet y a Urbina (19) ( me hizo pedirles que fueran de civil) en Tomás Moro. La noche del sábado hizo ir a Bartulín (20) a buscar un documento a casa de Adonis Sepúlveda (21) con el resultado de las reuniones que desde el jueves tenía la U.P. con el objeto de votar por
1.- Acuerdo con la DC (Publicación Proyecto Hamilton (22) de inmediato)
2.- Plebiscito
2.- Un Gobierno de Seguridad y Defensa Nacional.
En caso de no ponerse de acuerdo de inmediato en cuál de estas líneas seguir, el Presidente solicitó que le dejasen a él decidir. En la carta de Adonis él explicaba a tu padre que después de varias reuniones no habían llegado a ningún acuerdo entre los Partidos y que tampoco estaban de acuerdo en que el Presidente decidiera.
El lunes 10, a mediodía, el PC me entregó una carta (según supe por Víctor (23) se trataba de una solución respecto al punto plebiscito, para, en vez de ello, acortar el plazo presidencial a 4 años) traída por Rodrigo Rojas (24), quien me hizo el comentario de que ahí estaba la solución a todos nuestros problemas y que se la entregara de inmediato a tu padre. No supe si lo había aceptado o no, pero cuando se retiró de La Moneda cerca de las 10 P.M. iba tranquilo y de buen humor y tenía citados en T. Moro al Perro (25) y a Garcés (26), pues pensaba hacer una intervención al día siguiente.
Poco después de que él se había retirado me llamó Ariel Fontana (27) para explicarme que había proyecto para esa noche de un gran atentado y que necesitaba hablar con el Presidente. Como se encontraban allí Joignant (28), Máximo (29) y el Coco (30), lo hice venir a La Moneda, aunque después tuvieron que ir a verlo a T. Moro, pues necesitaban su consentimiento para partir de inmediato fuera de Santiago, ya que se trataba de la voladura del puente de FFCC que traslada el mineral de El Teniente. Estaban allí conmigo Víctor, Jorquera (31), Uranga (32) y Maxito. Nos ofrecimos para quedarnos en espera de noticias suyas. Como a las 12 empezaron las llamadas por teléfono avisando que habían movilizaciones de tropas desde Los Andes. Llamé a Flores a su casa para que él me confirmara antes de avisarle a tu padre. Le pedí que llamara a Pinochet si era necesario. Me dijo que iba a llamar a otras personas y que yo llamara al subsecretario de Guerra, Valenzuela (33), ya que lo conocía. Estaba durmiendo, pero le expliqué lo que pasaba y le pedí que averiguara.
Me llamó una media hora después comunicando que había hablado con el Coronel Ibáñez (34) (el que estuvo en Rancagua), quien estaba de turno en el Estado Mayor, confirmando que era cierto, pero que no se trataba del Regimiento entero, sino solamente de dos compañías que venían a reforzar la guarnición de Santiago, porque ese día (martes 11) sería un día "crudo". Al preguntársele qué significaba la palabra "crudo", explicó que ese día se sabría sobre la acusación de Altamirano (35) y Garretón (36) y los trabajadores podían tratar de tomarse caminos, fábricas. Llamé por citófono de inmediato al Presidente, agregándole además la noticia de la orden de acuartelamiento general hasta las 6 A.M. El Presidente solicitó el número telefónico del Gral. Brady (37) y habló personalmente con él, quien le dio toda clase de seguridad.
Tu padre volvió a llamarnos por citófono y nos dio la orden de irnos a descansar, quedando Uranga en La Moneda para recibir noticias de Ariel. Eran las 2:30 de la madrugada del martes. A las 5 me avisó por teléfono Uranga que la operación de los terroristas P y L. habían sido postergada (evidente su contacto con las FFAA., ya que el golpe sería ese mismo día). A las 7:45 nos avisaron desde T. Moro que la Marina se había sublevado, que el Presidente partía a La Moneda. Yo traté de hablar por teléfono a tu casa para pedirle a Luis que no te dejara ir a La Moneda, pues tu padre así me lo había pedido.
Lo mismo tu madre y tus hermanas. No quería sacrificarlas y esto fue lo único que siempre me pidió. Pero no pude comunicarme ni tampoco con Víctor, en quien pensé para que les avisara y los ayudara.
Mi apuro era llegar, según las órdenes, primero a Tomás M., para después llevar ayuda a La Moneda. Tu padre había partido ya a La Moneda y estaba Mariano (38) a cargo de T.M. Había orden de quedarse allí, pero yo les rogué que me dejaran llevar a Bruno y a un grupo para ir a ayudar. Partimos con bastante suerte, pues a la salida de allí nos encontramos un motorista Carabinero quien nos escoltó hasta Ahumada con Moneda y, al llegar a la esquina de la Intendencia, empezó lo espantoso que ya te conté. De la gente que allí había, tú conoces los nombres.
Después de Uds. se fue el resto de la Guardia de Palacio, a quien tu padre les obligó a dejar máscaras, cascos y por supuesto sus armas. De allí el gran "arsenal" que encontraron. Fuimos quedando pocos. Después se fueron los dos Tohá (39) con Briones (40) a entregarse al Ministerio (el único que goza de libertad en estos momentos es Briones.) Qué gran general era tu padre. Si hubieses oído cómo daba las órdenes y con que tranquilidad y valentía hacía frente a los acontecimientos. Todos estábamos admirados.
Él dirigió toda la operación bazooka y cuando le voló la parte superior al tanque fue su mejor momento. Después del bombardeo aéreo, el Perrito se suicidó. Llamó por teléfono a T. Moro para saber de tu madre y de ustedes. Ese fue el único momento que vi en su cara una muestra de dolor, cuando le contestaron que también había sido bombardeado. No sé quien sería el que contestó. Después se fue al 2do piso y desde la oficina nuestra y de Jorquera descargó su metralleta hasta que le dio puntada. Nosotros, con Máximo y Bartulín, tratábamos de sacarlo de allí, pues la balacera era espantosa y lo único que queríamos era conservarlo.
Corrí todo el tiempo detrás de él. Cuando ustedes salieron y no llegaba el jeep a buscarlas, tu padre volvió a llamar a Badiola(41) diciéndole que a causa de la enorme balacera que había afuera ustedes podían ser heridas y que se pusiera los pantalones aunque fuera una vez en su vida y lo apurara. Al terminar la conversación con él, tu papá volvió a tomar el citófono para llamar a T.M., pero había quedado interceptado con el del Estado Mayor y oímos claramente a Baeza (42) diciendo: "tenemos que matarlos como hormigas, que no quede ni rastro de ninguno de ellos, en especial de Allende". Al salir al Patio de Invierno tu padre les pidió a los generales de Carabineros que se retiraran, lo mismo que a la Escolta de Carabineros y de Investigaciones.
Mientras esperábamos el bombardeo aéreo seguían los tanques disparando, el ruido era espantoso. Tu padre no creyó nunca que se atreverían a bombardear La Moneda. Estaba convencido de que por mucho odio que existiera, las Fuerzas Armadas no se atreverían a tocarla y destruirla, por el símbolo que ello significaba. Flores le solicitó que lo dejara ir a parlamentar con los milicos, junto con Vergara (43) y Puccio (44). Tu padre les contestó que fueran sin darle mayor importancia, creyendo, yo pienso, que así podía salvarse Osvaldo.
Trataron de salir, pero no pudieron. Entonces volvió Daniel V. (45) y le pidió a tu padre que le dijera claramente qué les iban a proponer ellos a los militares, si no él no salía de allí. Tu padre les pidió que le trajeran por escrito una serie de condiciones que él les enumeró: seguridad para la continuidad de los Sindicatos de los Trabajadores, ninguna represión contra la izquierda, completo respeto a todas las conquistas de los Trabajadores, etc. Les ratificó que se lo trajeran por escrito y aceptado por las FFAA, pero que ellos no fueran a firmar nada, pues él debía revisarlo. Este grupo ya no volvió más.
Como el incendio seguía avanzando e iba a seguir el bombardeo aéreo, tu padre pensó pedir 5 minutos más de tregua con el fin de ver la posibilidad de cruzar al garage y pasar al Min. Obras Públicas, pues desde allí había más visibilidad para seguir peleando. Coco y J. Barrios (46) le dijeron que él ya no podía seguir pidiendo minutos de tregua, pero él, riéndose, les dijo que sabía lo que hacía, pues en 5 minutos podían pasar muchas cosas. Esto no se hizo, pues disparaban por todos lados y era muy peligroso. Después nos fuimos al comedor y allí, de guata en el suelo, tratamos de comunicarnos con los compañeros que estaban al frente y mirar hacia el Min. de Defensa, pero empezaron a largarnos bombas que nos obligaron a salir de allí y buscar las máscaras.
Recuerdo que en esos instantes los médicos trajeron a la enfermera totalmente asfixiada y tu padre se sacó su máscara de inmediato para que se recobrara. Juan Seoane contestó el último citófono del Estado Mayor, donde avisaban que seguiría el bombardeo, para que antes de que entraran las tropas nos rindiéramos. Tu padre nos reunió a todos en el pasillo al lado del salón Toesca en los mismos momentos en que subía Cacho avisando que ya estaban las tropas en la puerta de Morandé, y nos dijo que antes de rendirnos quería que juntos le rindiéramos homenaje a Augusto Olivares, primer mártir de la revolución.
Cacho partió adelante con un trapo blanco, pero en la mitad de la escalera lo vi arrojarlo al suelo con furia no sé qué le gritaron desde abajo en esos instantes. Yo volví al pasillo donde había quedado tu padre y sentí los disparos de metralleta que venían desde el living, hacia donde corrí.
Allí estaba Máximo, quien me hizo salir y me llevó escaleras abajo hacia la salida. Yo creo que él volvió a pesar de que ya todo había terminado, pero en la puerta nos dieron tantos culatazos ( en esos momentos cuando me registraban no recuerdo haber visto ningún oficial; creo que el general Palacios (49) entró mucho después). En la calle nos hicieron ponernos contra la pared, manos en la nuca; pensé que allí nos fusilarían a todos. Recuerdo haber estado al lado de Enrique Huerta (50), quien no podía dominarse y sollozaba como un niño por la muerte de tu padre. Nos volvieron a revisar enteros. Coco, en esos momentos, me daba ánimos para que los dejara hacer, pues ya le parecía que me iban a meter una bala. En esos momentos empezaron de nuevo los aviones con sus metralletas, por lo que los milicos nos hicieron poner de cara al suelo en medio de la calle.
Como los compañeros trataban de protegerme con sus cuerpos, un cabo que estaba a cargo nuestro se condolió y me hizo ponerme pegada a la muralla tendida en el suelo. Con cada descarga de los aviones pensaba que había llegado nuestro último segundo. En un momento que se descuidaron levanté la cabeza y vi la Intendencia envuelta en llamas. Cómo explicarte mi angustia de esos momentos; pensaba que allí podían estar encerrados Enriquito, Bruno y compañeros. De repente siento que me tocan con un zapato y me dicen: Paya, ¿qué estás haciendo aquí? Miro y veo a Jaime P (51). En esos momentos venía llegando una ambulancia que venía a buscar unos heridos. Me dijo que me hiciera la muerta y pidió al enfermero que me llevara.
En eso se acercó un milico y preguntó qué tenía, pero ya me habían metido dentro como un saco de papas. Pensé salirme antes de llegar, pero era tal la balacera que estos se fueron como rediablos y casi no me di cuenta cuándo llegamos. Allí tuve la suerte de encontrar los pocos médicos de izquierda juntos quienes me ayudaron y me prestaron ropa y me llevaron a un lugar donde estuve hasta el tercer día (52).
Isabel no es mucho lo que pudo salvar tampoco. Estoy tratando de sacar algún provecho, pues afuera los compañeros necesitan mucho dinero para empezar a prepararse.
Algo hemos conseguido, pero la gente está re dura y cuesta. Uds. ya deben saber que los precios se fueron a las nubes y, por supuesto, con ello se acabaron las colas, pues nadie puede comprar. Arsenio (54) y Enrique Paris (55) están muertos. Jaime Barrios estaba al principio en el Estadio, pero después no se encontró más y se cree lo peor. Hay tantos compañeros que no hemos podido ubicar. De Klein (56) y Claudio Jimeno (57) tampoco hemos podido averiguar. Tantos muertos y tantos presos. Hoy las noticias sólo hablan del atentado frustrado al Regimiento Tucapel de Temuco por más o menos 15 compañeros, de los que 7 resultaron muertos, 2 presos y al resto los busca todo el ejército.-
No sabemos nada de ellos. Los helicópteros siguen volando sobre nosotros. Tu madre tiene locos a la Junta y fascistas en general con sus giras mundiales en busca de solidaridad. No hay día que no salga una foto y un artículo respecto a ella. Para qué te cuento lo que le inventan, pero la verdad es que los saca de quicio. Vayan para ella nuestros más sinceros agradecimientos y felicitaciones por su trabajo, lo mismo para ustedes todos. Imagínate que los Tribunales Militares empezarán a funcionar en el edificio nuevo del Clarín, lo expropiaron; no sé que hicieron con toda la maquinaria nueva que Víctor había allí instalado y lo ridículo es que la construcción del edificio además estaba especial para ello. No quieren aprovechar nada de lo hecho por tu padre.
Bueno, vienen a buscar la carta. Montones de cariños para todos.
Dile a Luis que nos avise del nacimiento del niño
NOTAS PIE DE PAGINA Y DOCUMENTO COMPLETO
El 11 es una cifra Maldita, pecaminosa e incompleta, que está entre el 10 (perspectiva humana) y el 12 (perspectiva cósmica). Los Apóstoles quedaron reducidos a 11 después de la traición de Judas.
Desde que este país pasó a llamarse Chile, tuvo por primera vez, en toda su historia la oportunidad de hacer algo grande, noble y hermoso por todas las generaciones postergadas y maltratadas, que murieron sin poder ver una mañana distinta, bajo los gobiernos esclavistas a que fueron sometidas.
Desafortunadamente, el egoísmo, motor de la historia, pudo más. La avaricia, espina dorsal de la humanidad, pudo más.
Y entre deficiencias, desacuerdos y felonías al por mayor. La venganza de los patrones no se hizo esperar. Tres años haciéndoles perder ganancias, tres años tratándolos de tú y no de amos, fueron suficiente motivo como para que todo el rencor acumulado que tuvieron, lo depositaran en sus perros entrenados.
El machete empresarial se volvió corvo militar.
De cuerpo mataron a miles, y de adentros millones…
Los que sobrevivieron, se han ido muriendo, unos, poco a poco, otros, por mano propia.
Dentro de algunos años, habrán muerto los últimos sobrevivientes.
Menester es decirles que cuenten sus memorias, que anoten sus historias. Los ricos no olvidarán su gran momento, aquel 11, siempre que tratemos de lograr una vida mejor, lo invocarán.
Ya se han marchitado las hojas de los corvos de talantes mortuorios, esperando el momento preciso para florecer entre los soñadores.
El olor de los neumáticos quemándose es la vaho atrasado que va horadando una vez más, una vez más la oquedad que conduce a las raíces primarias de nuestra historia.
Nos llenaron de dolores prematuros, de demencia precoz abundante en el semblante generacional que se esconde en la estupidez, la frivolidad y el olvido.
Recorrían las calles, las casas, las caras, buscando llenar sus bodegas de derrotados
Y sin embargo, sólo hoy, las multitudes lloran, gritan y envuelven sus puños en rabia de recuerdos recortados a puñaladas horrorosas que trajo el horror de los ricos sobre Chile.
Y hay tantos de aquellos que caminan por las alamedas indiferentes y no ven los charcos de sangre que aún destilan y tiritan nombres que ya nadie recuerda.
Hay de aquellos que nacieron en otro tiempo, que no supieron lo que era beber silencio, oscuridad, oscuridad, y alaridos desgarrados que atravesaban el cemento, los momentos…
¿Es cierto que mientras ellos gritaban, ustedes los ricos celebraban y brindaban?
Que callaron por años, que aún siguen callando. Primero por desprecio, después por conveniencia y por último por cobardía.
Ciertos Pueblos Originarios de América del Sur suturaban las lesiones de una forma muy especial. Unían los bordes de una herida y colocaban una hormiga o escarabajo para que los mordiera; cuando el insecto lo hacía, le retorcían el cuello rápidamente, y quedaban las mandíbulas rígidas al morir, las cabezas unían las partes abiertas y actuaban como increíbles puntos de sutura, luego el torrente sanguíneo deshacía los restos del insecto.
¿Pretenden de la misma manera curar las heridas de este Chile moreteado, mordido y herido?
Que el tronco de seres humanos que lucharon por un mundo mejor, quede cabeza abajo, escondidos, olvidados, menospreciados y asesinados, pretendiendo que nada ha pasado.
Imagino vuestro desencanto, ni todo el dinero del mundo puede borrar el Sacrificio de un Presidente Honesto. Lo han Intentado por años y años.
He imagino como deben odiar a aquellos que honran y siguen su ejemplo.
A pesar de todo, Salvador Allende y esos hombres anónimos que lucharon un día, se repiten una y otra vez en canciones, cuentos, poemas y versos que el mundo declama.
Para ustedes, los vencedores, sólo desprecio y vergüenza.
(RESUMEN)
Fue electo Presidente de Chile por el período 1970 - 1976, que no alcanzó a completar debido al Golpe de Estado de 1973. Su muerte ocurrió en el asalto al Palacio de la Moneda, durante el cual se suicidó.
Se postuló por primera vez a la presidencia de Chile en 1952, consiguiendo un magro 5.4%, lo que se debió en parte a la escisión de un sector del socialismo que apoyo a Carlos Ibáñez y a la proscripción del comunismo.
En 1958 se presentó nuevamente como candidato de la alianza socialista-comunista FRAP (Frente de Acción Popular), consiguiendo el 28.5% de los votos. Esta vez se atribuyó la derrota de Allende a la participación de un candidato populista, Antonio Zamorano, que le habría quitado votos de sectores populares.
Se postulo a la presidencia por tercera vez en el año 1964, nuevamente representando al FRAP. La elección devino en una competencia entre Allende y Frei. Por el temor que triunfara Allende, el electorado de derechas se volcó hacia Frei, en lugar de al radical Julio Durán, que era su candidato inicial .
Enfrentado a dos de los tres tercios de la política chilena, Allende fue derrotado por tercera vez con un 38.6% de los votos contra el 55.6% de Eduardo Frei.
La elección presidencial de 1970
No fue fácil para Allende conseguir la nominación como candidato de la Unidad Popular (nueva alianza socialista-comunista, más otros partidos menores). Pesaban sobre él sus tres derrotas y muchos dentro del partido no creían en su vía pacifica al socialismo. Pero logró imponerse por sobre los demás precandidatos, principalmente por su importante arrastre de votos y por el decisivo apoyo del Partido Comunista (que apoyaba a Allende más que su propio partido).
Pero tuvo que verse obligado a firmar un pacto de gobierno, según el cual si se triunfaba, la administración de Chile seria compartida entre Allende y los partidos de la UP, representado por un comité, que tenia un representante de cada colectividad. Esto implicaba una renuncia a sus facultades como presidente de la republica, pues él no podía actuar sin el apoyo del comité, y este funcionaba por unanimidad.
La campaña presidencial del año 1970 fue dura pero sin violencia. Las primeras encuestan daban por ganador por mayoría absoluta a Jorge Alessandri Rodríguez, el candidato de derecha. Pero su campaña se fue deteriorando, principalmente su avanzada edad. Se le acusó de senil y de sufrir la Enfermedad de Parkinson, y su propio comando decidió no hacer concentraciones masivas, con la excepción del cierre de campaña, para no mostrar la edad del candidato.
Como estaban seguros de la victoria de Alessandri, que se irritaron de sobremanera cuando el General Rene Schneider, en una entrevista a el Mercurio, se le pregunto por la actitud del ejército si ninguno de los dos candidatos obtenía mayoría absoluta. El general respondió que debía responder el congreso pleno, según lo establecido en la constitución y que el ejercito se apegaría totalmente a los postulados de la carta fundamental (esta sería la base de la doctrina Schneider). Los alejandristas se irritaron porque la tradición era que el que sacase mayoría relativa, seria elegido presidente.
El candidato de la Democracia Cristiana, Radomiro Tomic, tenía un pensamiento de corte orientado hacia la izquierda, lo que le enajenó de los votantes de centro derecha que en 1964 dieron la victoria a Frei.
Los Estados Unidos, entre tanto, no le dieron el apoyo decidido a ningún candidato anti-Allende, principalmente porque sus propias encuestas mostraban a Alessandri como triunfador. Aunque de cualquier manera le llegaron algunos fondos a Alessandri, por medio de la compañía ITT, que fueron unos 350.000 dólares, pero este financiamiento no fue como el que se le hizo durante la campaña de Frei ni existió asistencia electoral.
El 4 de septiembre se celebro la elección presidencial, en un clima de orden y tranquilidad, y pasada la medianoche se supo el resultado de los comicios: Allende: 36,6% Alessandri: 34,9% Tomic: 27,8%. La confianza de los alessandristas se convirtió en miedo a un gobierno socialista, mientras los allendistas e incluso varios democratacristianos salían a la calle a expresar su alegría.
En Washington, Nixon ordenó evitar que Allende asumiera la presidencia. La CIA organizo dos planes para detener la elección de Allende en el Congreso pleno (el Congreso debía dirimir entre las dos más altas mayorías el día 24 de octubre), los que serian conocidos como el Track One y el Track Two. El Track One consistía en que el congreso eligiese a Alessandri; éste renunciaría y se llamaría a nuevas elecciones en que la derecha apoyaría a Eduardo Frei. El plan es conocido también como «gambito Frei». El plan, sin embargo, no funcionó. La DC y la UP llegaron a un entendimiento tras el triunfo de Allende, y se reveló la existencia de un pacto secreto entre los dos candidatos (Tomic y Allende) en el que cada uno reconocía la victoria del otro si la diferencia era mayor a los 5.000 votos y la de Alessandri solo si este los superaba por más de 100.000 votos. Finalmente la DC exigió para su apoyo en el Congreso una estatuto de garantías constitucionales, que asegurarían que Allende no se saldría de la constitución.
El Track One naufragó. Quedaba el Track Two. Este consistía en crear un clima de inestabilidad política, para que las fuerzas armadas intervinieran y anularan la elección. Se encargó su ejecución al general Viaux, cuyo plan era secuestrar al Comandante en Jefe del Ejercito, General René Schneider, ocultarlo y provocar la situación de inestabilidad. El 22 de octubre se ejecutó el plan, pero, al intentar defenderse, el comandante en jefe fue baleado por sus asaltantes, quienes huyeron al instante. Su chofer lo llevó al hospital militar donde falleció el día 25 de octubre. Allende, ratificado un día antes como presidente de Chile por el congreso pleno, nombró como nuevo comandante en jefe al general Carlos Prats.
La UP, alarmada por los hechos, creó el GAP (grupo de amigos personales de Allende), especie de guardia personal para la protección personal del mandatario.
[escribe] El primer año de presidencia
El 3 de noviembre Allende asumió juro la presidencia. .
Junto al presidente juraron ese mismo día sus primeros ministros, que serian:
Interior: José Toha, PS (Partido Socialista)
Relaciones: Clodomiro Almeyda, PS
Economía: Pedro Vuskovic, independiente
Hacienda: Américo Zorrillas, PC (Partido Comunista)
Educación: Mario Astorga, PR (Partido Radical)
Justicia: Lisandro Ponce, API (Accion Popular Independiente)
Defensa: Alejandro Ríos, PR
Obras publicas: Pascual Barraza, PC
Agricultura: Jacques Chonchol, MAPU (Movimiento de accion popular unitario)
Tierras y colonización: Humberto Martones, PSD (Parido Socialdemocrata)
Trabajo: José Oyarce, PC
Salud publica: Oscar Jiménez, PSD
Minería: Orlado Canturrias, PR
Vivienda y urbanismo: Carlos Cortes, PS
Secretario general: Jaime Suárez, PS
De todos ellos la pieza maestra era Vuskovic, que llevaría a cabo el plan de transición del capitalismo al socialismo. El plan de la UP para llegar al “Socialismo a la chilena” consistía en los siguientes puntos:
Estatizacion de las area "claves" de la economia
Nacionalizacion de la mineria
Aceleracion de la reforma agraria
Congelar los precios de las mercancías
Aumentar los salarios de todos los trabajadores, pagándolos con emisión de Billetes.
La nacionalización del a minería se llevo a cabo en cambio con el apoyo unánime de todos los sectores de la sociedad, siendo aprobada su ley (N° 17.450 promulgada el 15 de julio) por unanimidad en el congreso pleno. A las empresas mineras se les pagaría indemnización, pero a ellas debían restársele las “utilidades excesivas” que habían tenido los últimos años producto de los bajos (a veces nulos) impuestos que pagaban. Por este sistema las empresas Anaconda y Kennecott no recibieron un solo peso.
Estas acciones le darían excusa al gobierno de Richard Nixon para promover un boicot contra el gobierno de Allende, mediante la negación de créditos externos la petición del embargue del cobre.
El 10 de septiembre a las 16 horas zarpa la escuadra, tal y como estaba previsto, ya que debe participar en las maniobras navales internacionales UNITAS. Mientras el Ejército se acuartela. La razón dada: el probable desafuero de Altamirano y Garretón el día 11. Este desafuero, según explicó Pinochet al Ministro de Defensa Orlando Letelier, podía causar disturbios, por lo que se hacía necesario el acuartelamiento.
En la madrugada del 11 de septiembre, la escuadra reaparece en Valparaíso y las fuerzas armadas toman la ciudad. El prefecto de Valparaíso, Luis Gutiérrez, realiza una llamada por el único teléfono que funciona en el puerto, el suyo (línea dejada libre a propósito por los golpistas), para avisar al subdirector de carabineros, general Jorge Urrutia, que la infantería de marina está en las calles y ha empezado a tomar posiciones de combate. Urrutia telefonea al presidente, que se encuentra en su residencia de Tomás Moro. Allende, calmado, pide ubicar a Pinochet y a Leigh, pero son inubicables.
A las 7.15 AM, Allende, en su Fiat 125, y el GAP se enfilan hacia la Moneda, llegan veinte minutos después.
Viste Allende una chaqueta de tweed y un pantalón marengo. Carga con un fusil AK-47 Kalashnikov y el GAP ingresa al palacio de gobierno dos ametralladoras y tres RPG-7, además de sus armas personales.
Paralelamente llega a esas hora Pinochet al comando de comunicaciones, un poco retrasado en la hora. Se organizan las redes de comunicaciones con las demás ramas de las Fuerzas Armadas, especialmente con Leigh, que se encuentra en la Academia de Guerra Aérea, y con Patricio Carvajal, que será el coordinador de todo el golpe.
Sepúlveda, director general de Carabineros llega a la Moneda, y le asegura que Carabineros le seguirá fiel al gobierno. Lo ignora, pero Carabineros esta ahora controlado por los generales Mendoza y Yovane.
La “Cadena Democrática”, formadas por las radios Minería y Agricultura, emite la primera proclama militar Allende debe hacer entrega inmediata de su cargo a la junta de gobierno, integrada por los jefes supremos de las fuerzas Armadas: Pinochet, Leigh, Merino y Mendoza (los dos últimos recién acaban de tomar las jefaturas supremas de sus ramas, Armada y Carabineros respectivamente).
La proclama decia:
Teniendo presente:
1.- La gravísima crisis social y moral por la que atraviesa el pais; 2.- La incapacidad del Gobierno para controlar el caos; 3.- El constante incremento de grupos paramilitares entrenados por los partidos de la Unidad Popular que llevaran al pueblo de Chile a una inevitable guerra civil, las Fuerzas Armadas y Carabineros deciden:
1.- El Presidente de la Republica debe proceder a la inmediata entrega de su cargo a las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile.
2.- Las FF.AA. y Carabineros están unidos para iniciar la histórica y responsable misión de luchar por la liberación de la Patria y evitar que nuestro país caiga bajo el yugo marxista y la restauración del orden y la institucionalidad.
3- Los trabajadores de Chile pueden tener la seguridad de que las conquistas economicas y sociales que han alcanzado hasta la fecha no sufrirán modificaciones en lo fundamental.
4.- La prensa, radiodifusoras y canales de televisión adictos a la Unidad Popular deben suspender sus actividades informativas a partir de este instante. De lo contrario recibirán castigo aereo y terrestre.
5.- El pueblo de Santiago debe permanecer en sus casas a fin de evitar victimas inocentes.
Firmado: Augusto Pinochet Ugarte, comandante en jefe del Ejercito; José Toribio Merino, cdte. en jefe de la Armada Nacional; Gustavo Leigh, cdte. en jefe de la Fuerza Aérea de Chile, y; Cesar Mendoza Duran, director general de Carabineros
Se le da también al presidente un ultimátum: si la moneda no es desalojada antes de las 11 horas, será atacada “por tierra y aire”. El ambiente en la Moneda es de tristeza, lo peor que podía ocurrirles estaba pasando.
Carabineros retira las tanquetas apostadas frente a la moneda y el personal se retira.
Los militares se contactan con la Moneda y le hacen la proposición de sacarlo del país, pero reciben una respuesta clara, Allende no se va a rendir. Pinochet se contacta con Carvajal, que le indica la negativa del presidente a rendirse: